Maternidad interracial
Historias de madres

“Ser blanca me hace más difícil entender por lo que pasan mis hijas”

Cuando Maruxa, blanca, pasea con sus hijas, negras, muchos desconocidos asumen que las niñas son adoptadas. Este es sólo uno de los prejuicios a los que se enfrenta cada día esta madre que ha redescubierto a través de su familia interracial que el racismo aún pervive en nuestra sociedad. Que en el cole se burlen de su melena afro o su piel oscura, o la dificultad para encontrar cuentos con princesas sin pelo liso son algunos de los escollos hacia su gran objetivo: que sus hijas se acepten a sí mismas tal y como son.

Maruxa Martínez (Barcelona, 1976) trabajó una temporada en Londres y allí conoció a su pareja, Yomi, un británico de origen nigeriano. Pronto se mudaron a Barcelona, donde se establecieron. “Me gustó en cuanto lo conocí, y no me planteé que la raza sería un problema – confiesa Maruxa-. Mi madre me decía que si algún día teníamos hijos, su vida sería más difícil… pero pensé que ya nos encontraríamos los problemas cuando llegasen”. Para la familia de él, en cambio, que se casara con una chica de otra raza no era sorprendente: Yomi creció con una familia de acogida blanca y tiene hermanos blancos y negros. “Es una familia tutti colore: mis hijas tienen primos blancos, negros y racialmente mixtos”, explica Maruxa.

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Maruxa, barcelonesa, y su marido Yomi, británico de origen nigeriano

 

Maruxa y Yomi han tenido dos hijas, de piel oscura y una llamativa melena afro. “Cuando eran bebés la gente me decía: ‘¡qué bien, qué pequeñas te las han entregado!’, asumiendo que eran adoptivas. Y los que sabían que eran biológicas me decían: ‘Qué guapa la nena… ¡pues no te ha salido muy negra!’, lamenta Maruxa.

 

Con 6 y 8 años, las niñas ya han sufrido episodios de microracismo. «¡Eres fea con ese pelo!», les han dicho en la escuela

 

Las niñas, que sólo tienen 6 y 8 años, ya han sufrido episodios de microracismo. “Sus amigas les han hecho comentarios del tipo «eres fea con ese pelo’, o ‘porque tu piel es oscura’. Parecen comentarios sutiles, ‘cosas de niños’, pero tienen un efecto importantísimo en su autoconfianza -dice Maruxa-. En su misma escuela, otra niña de origen africano tuvo una experiencia similar cuando sus amigas sólo la dejaban jugar si ‘hacía de criada’.”

 

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Las hijas de Maruxa, de 6 y 8 años, ya han sufrido episodios de microracismo en la escuela

 

“Incluso las personas que dicen que las niñas son muy guapas y que tienen un pelo precioso, acompañan estos comentarios positivos con miradas y toqueteos continuos a su pelo cuando lo llevan natural -explica Maruxa-. Esto es muy molesto para ellas y hace que les dé vergüenza llevar el pelo afro. ¿Por qué tienen que tocarles el pelo?”.

 

«Mi marido es el encargado de cuidarles el pelo. Para él es importante que se sientan negras, porque es como la sociedad las percibe»

 

Y es que el cabello es un importante símbolo de identidad para las personas negras. “Mi marido es el encargado de cuidárselo: quiere que aprecien su cabello afro, tal y como es. Para él es muy importante que las niñas conozcan sus orígenes y que se sientan negras, porque es como la sociedad las percibe. Las niñas querrían tener el pelo liso como sus compañeras del cole: cuando hacen dibujos y se representan a sí mismas con melenas lacias, nos entristece porque sabemos que lo hacen porque se ven distintas y quieren sentirse aceptadas”. Por eso, la pareja busca continuamente cuentos, películas y juguetes donde aparezcan niñas negras, referentes para que las niñas puedan sentirse aceptadas tal y como son.

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El marido de Maruxa cuida el pelo afro de las niñas, un importante símbolo de identidad para las personas negras

 

La mayor preocupación de los padres es sin duda que las niñas sean discriminadas por sus propios amigos y, sobre todo, que no se acepten a sí mismas. “Ahora están integradas en Barcelona, donde vivimos, pero sé que a medida que crezcan será más difícil. Mi estrategia es normalizarlas: ‘¡sois iguales que las demás niñas!’  En cambio, la estrategia de mi marido es empoderarlas recordándoles que son diferentes del resto, pero que diferentes no significa inferiores ni superiores; que la diferencia es algo a celebrar. Ambos compartimos el mismo objetivo, que sean felices, pero partimos de estrategias distintas porque, inevitablemente, por lo que hemos vivido cada uno, nuestros puntos de vista a menudo difieren”, reconoce Maruxa.

 

«Tengo un marido y dos hijas negras, pero a veces yo misma me descubro siendo racista»

 

“Es fuerte que diga esto yo, que tengo un marido y dos hijas negras, pero debo confesar que a veces ¡yo misma me descubro siendo racista! Todos decimos que no lo somos, pero ¿cuántas veces vemos a una persona negra y asumimos prejuicios, por ejemplo pensar que no tiene trabajo? Es casi inconsciente; siendo blancos y viviendo en una sociedad tan homogénea casi hay que hacer un esfuerzo activo para no tener este tipo de recelo o desconfianza, y la mayoría de personas blancas sencillamente no lo hacen, quizás porque ni siquiera se dan cuenta de tener estos prejuicios. Es lo que se llama el ‘privilegio blanco’ – apunta Maruxa -. Son los pequeños ‘privilegios’ que damos por supuesto para todos, por ejemplo que nadie asuma que eres un ladrón tan sólo mirándote, pero que en realidad es un privilegio que sólo poseemos los blancos”.

A las personas negras no se les presuponen estas mismas ‘bondades inherentes’. “Eso me hace pensar que, cuando sean mayores, la sociedad también verá a mis hijas con estos prejuicios”, lamenta Maruxa. Su marido, profesional altamente cualificado, también ha vivido este tipo de miradas. “No ha sufrido racismo explícito (insultos o agresiones) pero sí detalles que a mí me pueden incluso pasar desapercibidos, como ir a un concierto y que sea el único al que le piden la entrada porque piensan que se está colando”, lamenta. De nuevo, un sutil ejemplo del “privilegio blanco”.

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El marido y las niñas de Maruxa son negros, pero a veces se sorprende a sí misma con pensamientos discriminatorios

 

Este microracismo o racismo no explícito, sutil, está tremendamente arraigado en nuestro país, según Maruxa, que añade que uno no lo ve hasta que no lo vive en su propia piel, o bien en la de sus hijos y seres queridos. “Las únicas personas blancas que conozco realmente concienciadas de esta problemática son las que tienen parejas o hijos negros”, dice.

 

«Mi marido no ha sufrido racismo explícito pero sí detalles como ir a un concierto y que sea el único a quien pidan la entrada»

 

El marido de Maruxa sueña con vivir una temporada en Reino Unido para que las niñas estén cerca de su familia paterna, y también porque piensa que las personas negras están más integradas en su país. “En Barcelona cada vez hay más personas negras, pero aún es difícil encontrarlas ejerciendo puestos de trabajo cualificados, como médico, o profesor”, reconoce Maruxa.

 

Maternidad interracial

 

A diferencia de la mayoría de familias adoptivas, en una maternidad interracial como la de Maruxa el padre es negro y por tanto conoce en primera persona la realidad a la que se van a enfrentar sus hijas. “Yo nunca he pasado ni pasaré por los problemas con los que ellas se van a encontrar por ser de una minoría étnica, y así es difícil ponerme en su piel. ¿Cómo podré ayudarles a resolver obstáculos que yo nunca he vivido? -se pregunta-. Para mí, es un reto y un aprendizaje continuo”.

 

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10 Comments

  • Basha

    el termino «de color» hace que me sangren los ojos…. Las personas negras somos negras, negros, afrodescendientes, racializad@s, diaspora afro…pero no somos «de color». Parece una tonteria pero es muy ofensivo.
    Por lo demas, absolutamenete cierto que para las madres y padres blanc@s de hij@s afro es todo un choque descubrir lo racista que es la sociedad en la que vivimos. El racismoes estructural y queda muchisimo camino por hacer todavia.

    • admin

      Hola Basha, muchas gracias por leer y comentar, me resulta muy útil tu feedback y estoy segura de que a Maruxa le gustará leerlo. Lo cierto es que mientras escribía el texto dudé mucho con el uso del concepto «persona de color» porque no estaba segura de si el concepto «persona negra» podía resultar más o menos ofensivo para las personas de esta raza. El texto fue revisado por Maruxa y Yomi y ellos estuvieron de acuerdo en utilizar indiferentemente ambos términos -entre otras cosas para no repetir continuamente la misma palabra a lo largo del texto-, pero después de leer tu comentario y el de alguna otra persona negra que lo ha leído, lo he comentado con Maruxa y hemos decidido utilitzar siempre el concepto «negro». Asi que si vuelves a leer el post, verás que ha cambiado esa palabra. Gracias de nuevo por tu aportación!!.- Nuri

  • Olivia

    Por qué crees que resultaría ofensivo utilizar el término » persona negra»? Somos negros, y pensar que llamarnos así puede molestar es micro racismo. Todos debemos aprender.
    Saludos!

    • admin

      En el texto original hablaba indiferentemente de personas negras y de color, como sinónimos. En periodismo se intenta siempre buscar sinónimos para no repetir constantemente la misma palabra en una frase tras otra. Aún así he eliminado las veces que se hablaba de personas de color al saber que se consideraba ofensivo. En fecto, todos podemos aprender, yo lo he hecho 🙂 y por eso ya no aparece. Gracias por leer! Nuri

  • Antonio

    Hola a tod@s. Muy interesante el articulo. Me gustaria aportar mi granito de arena, ya que yo soy como esas dos niñas, pero ya con 40 años, asi que mas o menos se por lo que van a pasar, menos el añadido de ser mujer, que creo que deberian tambien tenerlo en cuenta (tengo dos hermanas que seguramente podrian ilustrarlo mejor que yo). Respecto a la estrategia a seguir, me decanto por la de Yomi. Maruxa, entiendo tu deseo de educarlas para que se sientan iguales, pero ese no es el feedback que van a recibir permanentemente a lo largo de sus vidas y creeme, tu sola nunca seras capaz de compensar la cantidad de mensajes que recibiran diciendoles no solo lo contrario, sino que ademas, por eso y precisamente por eso, por ser distintas, valen menos. Al final, tu mensaje se diluira como gota de lluvia en el mar. Desde mi humilde opinion, creo que seria mejor que siempre sean conscientes de que son negras y se sientan orgullosas de ello. Necesitaran herramientas que les permitan no asimilar y no interiorizar la cantidad de insultos y experiencias negativas que acumuluran a lo largo de sus vidas y que, creeme, seran muchisimas, solo por el hecho de ser negras. Yo me centraria en el sentimiento de inferioridad que les intentaran infringir a diario, que destruye tu confianza en ti mism@ y tambien te destruye como persona si no sabes combatirlo con las herramientas que ustedes, como sus padres, les den ahora: «EMPODERARLAS RECORDANDOLES QUE SON DIFERENTES DEL RESTO, PERO QUE DIFERENTE NO SIGNIFICA INFERIORES NI SUPERIORES; QUE LA DIFERENCIA ES ALGO A CELEBRAR». Creo que esta es la frase mas importante del articulo. Creo que esta es la frase clave. Creo que esta es la frase que marcara la diferencia en sus vidas. Un saludo y gracias por compartir. Entre tod@s podemos hacer un mundo mejor, un mundo en el que nuestr@s hij@s, se sientan por fin iguales. Posiblemente nosotr@s no lo veremos, pero lo que hagamos hoy, influira en lo que ell@s vivan mañana.

    • Maruxa

      Hola Antonio, mil gracias por tu comentario! Como le dije a Núria y creo que ella ha plasmado en el artículo, para mi es una lucha interna constante el apreciar lo racista que es nuestra sociedad. Porque en cierto modo es aceptar que yo, y todos los que me rodean y ‘mi mundo’, en el que he crecido y conozco, es racista, y eso cuesta (aunque sea cierto!). Por eso te agradezco de corazón que compartas tu experiencia y tus consejos, porque cada ejemplo que leo o oigo me ayuda a aprender más y a darme cuenta. Claro que ya me lo lleva diciendo mi pobre marido desde siempre, pero que yo erre que erre… 😉 siempre quiero creer que se equivoca. Lamentablemente no es así, y seguramente ambos tenéis razón – de hecho, últimamente yo también me he sumado a su estrategia de empoderamiento en la medida que puedo y sé. Aún nos queda mucho camino por delante… pero creo que visualizar esta situación, y poner en común cómo la vivimos distintas personas (blancas, negras, mixtas) es positivo – por eso gracias Núria y gracias a tod@s l@s que habéis comentado! Sobretodo a mí me gustaría que el mensaje llegara también a otras personas blancas que no tienen esta experiencia y para quienes darse cuenta del racismo estructural existente es todavía más difícil… espero que esto ayude.
      Y si, el ser mujeres es también otra batalla…

  • Loren

    Primeramente agradeceros el artículo ya que me ayuda a no sentirme tan sola en mi trabajo diario de Empoderamiento que intento transmitir a mi hija de cuatro años. He vivido las mismas experiencias descritas desde que nació de mis entrañas las enfermeras se pensaban por su color que tenía problemas respiratorios, ahí empezó nuestro camino de Empoderamiento mutuo. Si digo mutuo porque creo que es fundamental que mi hija sienta en mi y en las personas que la amamos que es como decís una persona más, con sus defectos y virtudes y que merece ser igual de respetada que las demás. Mi Empoderamiento y amor hacia ella la empodera a ella. También intento rodearme de personas de diferentes orígenes y sobretodo de niños y niñas como ella, para que nunca pierda de vista quien es desde su propia mirada hacia la otra persona. Somos iguales pero afortunadamente distintas y para nosotras es un privilegio poder compartir la cultura de su padre junto con la mía las cuales han hecho posible brillar a nuestra estrella negra….#unmundosinracismoesposible

  • Mabale

    Yo creo que el término «de color» significa ser minoría en una sociedad, por ejemplo; una persona de raza blanca en Nigeria o Camerún, tambien es «de color»; en el colegio de La salle en Guinea Ecuatorial había tres chicos de color, quiero decir que, en nuestro colegio en Guinea Ecuatorial, había tres chicos blancos, porque la mayoría éramos negros. Los que no saben han creído que el término sólo sirve para indicar al negro.

  • Odalys

    Buenas. Conozco y converso con muchas familias interraciales, formo parte de una bastante mixta, y estas situaciones es el pan nuestro de cada día. Muy bien por contarlo aqui. Solo un detalle que ya han mencionado otros, porque veo que ha quedado un término «de color». Por favor, ¿de que color: rojo, amarillo, verde, lila como los extraterrestres? En todo caso de color NEGRO, de tez oscura, afrodescendientes, si queremos buscar sinónimos, pero «de color» no es sinónimo de «negro», que si vamos a su acepción, realmente negro quiere decir ausencia de color. Es un término que se utiliza aqui, y en otros sitios, para no ser ofensivos. ¿Por decir negro cuando realmente lo somos? El problema no es la palabra «negro», es la intención con la cual se dice y eso se percibe.

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