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Lago di Como y norte de Italia con niños: un viaje barato y desconocido

Si alguna vez has oído hablar del Lago di Como, posiblemente te suene por albergar la mansión de veraneo de George Clooney… y poco más. Por alguna extraña razón, esta maravilla altamente cotizada por los veraneantes locales es aún casi desconocida entre las familias viajeras españolas. Pero esta zona italiana es perfecta para viajar con niños y un excelente punto de partida para recorrer otros destinos más urbanitas como Milán, Bergamo, Verona o Venecia. ¿Un plus? Los vuelos son baratos, no hay ni un restaurante donde falte la pasta y si una vez allí no te apetece conducir, ¡puedes hacer todo el viaje con trenes y ferrys!

Por motivos de trabajo, formamos parte del amplio grupo de borregos que se ve obligado a hacer las vacaciones en agosto, en plena punta de calor y de precios hoteleros. Antes de tener niños, hacia febrero ya solíamos tener comprados nuestro par de vuelos intercontinentales y la Lonely Planet de turno bien estudiada. Ahora hacemos planes más sencillos y con menos antelación, pero quería compartir un viaje que montamos casi improvisando hace un par de veranos, y que resultó todo un descubrimiento.

¿Qué hacer cuando no sabes dónde ir de vacaciones? Para mí la respuesta siempre está en SkyScanner, un megabuscador de vuelos que te permite, por ejemplo, poner tu ciudad de origen, destino “Cualquier lugar” y la fecha deseada, de modo que puedes ver en un vistazo muchos destinos donde puedes volar a buen precio en los días de tus vacaciones. Haciendo esto descubrí que puedes encontrar vuelos Barcelona-Milán por unos 70 euros por persona ida y vuelta para volar en pleno agosto, con compañías como Ryanair o Easyjet. Comprobad los precios para vuestra ciudad de origen, ya que muchas low cost vuelan a Milán y, como veréis en este post, este aeropuerto es un magnífico punto de partida para muchos viajes distintos!

Decidido, volamos a Milán… ¿y dónde vamos luego? Mapa y Google en mano, pronto descubrí que a apenas media hora de Milán se esconde uno de los destinos de veraneo favoritos de las familias italianas, que para ser sincera yo nunca había oído antes: el Lago di Como. ¡Todo un descubrimiento! Mira el mapa junto a estas líneas: los nombres en negrita son las poblaciones más destacadas del lago, y las distancias son considerables de manera que es mejor tener al menos un par de alojamientos como campamento base si queréis ver el lago al completo. Pero vayamos por partes…

 

Etapa 1: Ciudad de origen – Milán – Como

Milán, como ciudad, no merece en mi opinión más de un dia y nosotros ya habíamos estado en otra ocasión, así que en nuestro caso ni siquiera pisamos la gran capital italiana de la moda en todas las vacaciones. Nosotros optamos por no alquilar coche en todo el viaje: desde el aeropuerto de Milán cogimos un tren al centro de la ciudad y allí otro tren directo a Como, la población más destacada de la zona sur del lago. El trayecto cuesta unos 12 euros por adulto y dura entre media hora y hora y cuarto según el tipo de tren: ¡a tiro de piedra! Puedes consultar los horarios y precios de los trenes para llegar y marchar del Lago di Como y el resto de destinos de este viaje en la web de Trenitalia (disponible en inglés y otros idiomas, pero no en español).

Como es una pequeña ciudad muy agradable de visitar a pie, con una coqueta catedral, un sinfín de iglesias y fachadas llenas de historia, un funicular para echar la tarde con vistas al lago, y un paseo adorable para caminar al atardecer saboreando un genuino helado italiano. Con una noche aquí  -o dos si el primer día llegáis tarde- es suficiente. Es la ciudad más grande que vimos en todo el lago y creo que la única donde vi supermercados al uso, de forma que si queréis cargar provisiones es buen momento para hacerlo.

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Callejeando por Como

Etapa 2: Como – Varenna o Bellaggio

Hay dos grandes formas de moverse por el lago: rodeándolo en coche o, mucho más pintoresco y agradable para los niños, cogiendo un ferry de la red que une las principales poblaciones del lago. ¡Ojo! Imprescindible hacerse con un horario y estudiarlo con calma, a riesgo de quedarte tirando en la orilla opuesta a tu alojamiento… Puedes consultar los horarios de los ferrys del Lago di Como en esta web (disponible en inglés o italiano).

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Parque infantil en Varenna, con el lago de fondo

 

 

 

 

 

 

 

Mi sugerencia es alojarse unos días en algún pueblo del centro del lago y usarlo como centro de operaciones para visitar el resto de poblaciones cercanas. La más famosa y turística es Bellaggio, un pueblo de cuento lleno de rincones de postal pero también de escaleras (aquí mejor evitar carrito, aunque no imprescindible) y restaurantes demasiado turísticos para mi gusto. Aun así, una visita imprescindible. Mejor evitar las horas centrales, que concentran más turistas.

Nosotros optamos por su vecina Varenna, un pueblo mucho más pequeño y sin más servicios que un pequeño colmado que parece salido de ‘La vida es bella’, pero con un encanto y unos atardeceres increíbles. Dada su dimensión, encontrar alojamiento aquí no es sencillo: nosotros optamos por un apartamento Airbnb de lo más espartano pero con una vista espectacular al lago. Con uno de estos pueblos como campamento base, no dejéis de visitar Villa Carlota, Menaggio o Lenno por citar algunos, aunque toda la zona es un encanto. Nosotros pasamos aquí un par de noches, pero si os gusta la vida slow podéis estar aquí unos cuantos días más.

Lago di Como con niños
Varenna al atardecer, visto desde el ferry, y al anochecer, desde el puerto

 

 

 

Etapa 3: Varenna – Bergamo

Uno de los puntos fuertes de alojarse en Varenna es que desde aquí se puede coger de nuevo el tren hacia otras ciudades de la zona norte de Italia. Nosotros nos dirigimos hacia Bergamo (una hora de tren aproximadamente), una ciudad sorprendentemente bonita que bien merece una tarde de paseo. En nuestro caso, para no meter tanto trote al pequeño, decidimos hacer noche allí y seguir ruta al día siguiente, por lo que pudimos disfrutar del anochecer en esta acogedora ciudad medieval. Nota para foodies: ¡En esta ciudad hay restaurantes y pastelerías buenísimas a cada esquina!

Jugando con las fuentes en Bergamo

 

 

Etapa 4: Bergamo – Verona

El viaje podría acabar aquí pero nosotros seguimos ruta hacia el sur: dos horas de tren y nos plantamos en Verona, la ciudad de Romeo y Julieta. Los amantes del siglo XXI siguen llenando de simbólicos candados sus puentes, y aunque los excesos turísticos han desdibujado un poco los clásicos de la ciudad -la casa de Julieta está llena de guiris a todas horas-, si te quedas unos días y la recorres con calma pronto te hará sentir como un Capuleto más. En esta ciudad la oferta de alojamiento es muy amplia: nosotros decidimos rematar el viaje con un apartamento bastante más lujoso de lo que acostumbramos y optamos por esta preciosidad donde daba gusto descansar tras una jornada de adoquines.

 

Etapa 5: ¿Venecia?

Desde Verona se pueden hacer otras excursiones en tren: ¡en poco más de una hora se llega a Venecia! En nuestro caso ya conocíamos la ciudad de los canales y decidimos no dormir allí -aparte de ser carísima-, pero no nos resistimos a acercarnos a pasar el día. Craso error: llegamos a mediodía, bajo un sol abrasador y una marabunta que te obligaba casi a hacer cola para pasar cada puente. Como sabéis la ciudad vive envuelta de polémica por el exceso de turismo, aun así si no conocéis Venecia sería un pecado no acercarse estando tan cerca.

Etapa 6: Vuelta a casa… y algunos consejos

Desde Verona nosotros volvimos directamente a Milán para coger el vuelo de vuelta, pero también es posible -aunque más caro- coger el vuelo en esta ciudad o acercarse hasta Pisa o Florencia. Las posibilidades en esta zona dependen de cuántos días disponibles tengáis, el presupuesto y la resistencia de vuestros peques a los traslados. En nuestro caso decidimos evitar el coche ya que el peque se marea, pero si optáis por alquilar vehículo las posibilidades son infinitas.

Algunas consideraciones:

-el verano en las ciudades italianas es caluroso; en el lago una chaqueta no está mal de noche

-como os podéis imaginar, si a vuestros niños les gusta la pasta no tendréis problemas en encontrar su plato favorito en cada esquina. En cambio, puede resultar complejo encontrar otro tipo de comida en la zona del lago, donde la oferta de restauración es más reducida

-los trayectos en ferry y tren pueden hacerse pesados para los niños: siempre es mejor aprovechar la hora de la siesta, o llevar distracciones varias (papel y colores, etcétera…)

-nosotros usamos silla de bebé durante todo el viaje, a pesar de que muchas poblaciones del viaje están llenas de adoquines. En Bellagio, lleno de escaleras, es mejor usar portabebés pero se puede rodear el pueblo por una zona de rampas si usáis carro. En los ferrys no hay problema, nosotros nos trasladamos con ellos cargados con carros y maletas y nos ayudaron en todo momento.

-aunque este viaje aún está en mi wishlist y espero hacerlo pronto, podéis investigar también el Lago di Garda, cercano al Lago di Como, que cuenta con varios campings en su zona sur y tiene el atractivo añadido de albergar un parque temático de Peppa Pig. ¡Puede ser un destino fantástico para completar este viaje!

¿Qué te parece esta ruta? ¡Si os animáis ya me contáis!

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